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Sin duda, uno de los males más clásicos en la vida laboral de cualquier trabajador es el terrible momento en el que las vacaciones se terminan, hay que volver al trabajo, a la rutina diaria en nuestras vidas.

En definitiva, se nos acabó el tiempo libre.


El síndrome postvacacional es un mal psicológico, si bien tienes algunas secuelas físicas asociadas no es algo con una gravedad trascendental y puede ser fácilmente combatido hasta su desaparición sin más problemas.

Lo más habitual es sentirse algo cansado y desmotivado por haber tenido que volver a la rutina, aunque esto se debe en gran parte a que mientras estamos de vacaciones tenemos horarios dispares y menos medida a la hora de comer.

Lo primero que tenemos que tener en cuenta es que hay que intentar normalizar nuestros horarios, tanto en las horas de las comidas como (y sobre todo) en los horarios de sueño.

Una de las principales causas del malestar es el desorden en el sueño al tener que volver a levantarnos a una hora fija.

Aunque esto último no es muy problemático, la cabra tira al monte, e inconscientemente intentaremos remolonear hasta la hora a la que solemos acostarnos. Cambiar el horario radicalmente tampoco es lo más recomendable, ya que nos costará dormirnos hasta la hora habitual, y si bien esto se arreglará en unos pocos días, lo más recomendable es ir acercándonos día a día a la hora óptima para irnos a dormir, acostumbrando mejor al cuerpo.

Otra clave es no obsesionarnos con el rendimiento. Es normal estar un poco lento los primeros días, lo cual no es excusa para no esforzarnos para rendir lo más posible, simplemente, no nos agobiemos si durante un par de días vamos un poco más lentos de nuestro ritmo habitual.

También es importante compatibilizar el trabajo con alguna actividad del tipo ocioso, de manera que no pensemos todo el tiempo en el trabajo, y permitiéndonos desconectar.

Una buena planificación de tus acciones en tu puesto de trabajo también contribuirán a que tengas un comienzo más fructífero en tus primeros días en tu puesto de trabajo hasta que vayas cogiendo el ritmo de las cosas que debes hacer sin necesidad de ninguna ayuda externa.

Aunque el síndrome postvacacional exista, no es considerado una enfermedad por los psicólogos, muy posiblemente porque en la mayoría de los casos, este síndrome se debe a la profunda pereza que les da  a los trabajadores abandonar sus felices vacaciones.

No obstante, si padeces este mal estacional, tómatelo con calma, y si ves que los síntomas se vuelven demasiado pesados o duran más de una semana, consulta con tu médico.

 

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