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Uno de los momentos más duros durante la carrera de un estudiante, son quizás los exámenes: Esos días de no dormir bien, de pasar  horas y horas delante de los libros para intentar estar los mejor preparados posible.

Sin embargo, por mucha preparación y capacidad que tengamos, unos nervios en el peor momento pueden mermar nuestra capacidad para resolver los problemas que nos vaya exigiendo el contenido de dicho examen.

Hoy desde Alcuaderno, vamos a ofrecer una serie de sugerencias para que el afrontar los exámenes se convierta en algo rutinario.

Antes de empezar, hay que tener claros una serie de conceptos:

a)      Si no estudias, difícilmente aprobarás. Y no vale estudiarlo todo en el último momento o en el día anterior, ya que como mucho conseguirás confundir los conocimientos que ya tenías.

b)      La idea es llevarlo de manera que en los días anteriores, te baste con repasar el temario para refrescar un poco.

c)       ¡Atiende en clase!

Una vez que tenemos las bases asentadas, ha llegado el momento de afrontar el examen, y para ello debemos de tener en cuenta los siguientes puntos:

1)      Los nervios:
Los nervios suelen ser muy traicioneros al afrontar un examen, nos ponen nerviosos, nos hacen perder tiempo, por ello, nos centraremos en intentar evitarlos.

2)      Relajación:
Realiza alguna técnica de relajación, ya sea alguna que te hayan instruido o tus propios sistemas para relajarte, pero haz lo posible por echar esos nervios.

3)      Estado físico:
Es de extrema importancia estar en plenas capacidades mentales durante el examen, haber dormido poco y mal puede provocar que entremos en un estado de densidad de pensamiento que nos impida razonar con claridad.

4)      Evalúa los ejercicios que tienes delante y reparte el tiempo del que dispones en todos ellos, asignando más tiempo a los que más valen, de esta manera, no tendrás tanto agobio ya que podrás controlar como vas.

5)      Intenta perder el menor tiempo posible:
Aunque la situación sea importante, no pierdas ni la calma ni el tiempo, evita distraerte con cualquier cosa o con cualquier sonido que vaya a acontecer en la silenciosa sala donde vayas a hacer el examen.

6)      Lleva una alimentación adecuada:
si el examen va a ser por la tarde, intenta comer algo ligero, que no te vaya a producir una digestión pesada. Igualmente, si el examen es por la mañana, desayuna algo para no desfallecer a media mañana.
Intenta evitar bebidas gaseosas, en su lugar toma algo de zumo de frutas, y si puedes, ve al examen con una pequeña botella de agua.

7)      Escribe de forma clara y correcta:
Una buena imagen vale más que mil palabras, de esta manera, un examen bien presentado tendrá más posibilidades de ser aprobado que uno lleno de tachones.
Adicionalmente, no está de más que conozcas los criterios de corrección de la persona que se va a encargar de corregir tu examen, y aunque sigas escribiendo el mismo contenido, los podrás hacer orientado a los gustos de la persona que te corrige.

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Así que recuerda, no te estreses, afronta los exámenes con serenidad y con una buena base de conocimiento, pero sobre todo, con toda la seguridad en ti mism@ de que vas a aprobar sin importar lo que pase.

Y es que la actitud, además de tus aptitudes, también cuenta. Ánimo y suerte.

 

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