El cuchillo es una herramienta que se ha hecho imprescindible para el ser humano, ya sea en su uso como utensilio o como arma.

Los primeros cuchillos elaborados fueron de piedra, fabricados éstos por el Homo Habilis. Posteriormente, durante el Paleolitico, probablemente se utilizaron herramientas similares de madera, hueso y otros materiales perecederos, motivo por el cual no se han conservado. Los avances posteriores de la metalurgia, hace unos 5.000 años, permitieron la fabricación de cuchillos más refinados con hojas construidas ya de materiales metalicos, tales como el cobre, el bronce, el hierro y … finalmente, el acero (siglo XVII).

Se trata del primero de los elementos que aparecen en la cubertería moderna de la Edad Media, seguido de la cuchara y finalmente del tenedor; todos ellos utensilios utilizados para comer en Occidente desde la Edad Media en Europa.

Por otro lado, el empleo como arma en las épocas posteriores llegó a escandalizar a algunos gobernantes, como es el caso de Felipe V, quien en el siglo XVIII mandó prohibir el uso de puñales y cuchillos, motivo por el cual, el Consejo de Castilla denegó la fabricación de armas blancas.

Sin embargo el siglo XIX, se convierte en el “siglo de oro” del cuchillo, probablemente debido a la mejora sustancial en su elaboración y tratamiento de hierros y aceros. De hecho, se hizo muy popular y lo habitual era llevar uno como parte de la indumentaria normal. Es precisamente en esta época de la historia cuando aparecen la mayoría de las versiones especializadas en cuchillos y navajas que se conocen en la actualidad.

A lo largo de la historia la elaboración artesanal del cuchillo ha ido tomando matices muy variados, todas las culturas emplean el cuchillo como herramienta. Actualmente, en los medios rurales es muy habitual, tratándose de una herramienta más. La mayor parte de la producción de estos utensilios se dedica a cubrir el uso que se hace especialmente en la cocina, llegando incluso a la especialización de útiles destinados para tal fin.