Cobro de impagos, especialistas nacionales en el cobro de deudas

La crisis económica ha complicado aún más el pago de deudas a muchas empresas. Esta situación ha hecho que la vida económica de muchas empresas empeore, hasta llegar hasta el cierre. Los primeros perjudicados son las pymes y autónomos, ya que al tener pocos clientes, su liquidez y actividad depende de la relación de cobro de facturas. Se espera que alrededor de 100.000 pymes cese su actividad por culpa de los impagos.

¿Qué política de actuación debemos seguir frente a cobro de impagos?

Es una situación muy complicada, que necesita ser llevada por profesionales dedicados a esta actividad. Existen especializadas en el cobro de impagos, que sabrán llevar el caso lo mejor posible.

En la mayoría de las ocasiones el cliente moroso, en el caso de pequeñas y medianas empresas, suele ser una persona que hemos tratado mucho, llegando a tener lazos bastante fuertes comerciales y profesionales, que hacen que esta situación sea aún más complicada. También puede ser un cliente que fue importante, que está pasando una mala racha, pero que el cobro de sus impagos son necesarios para nuestra actividad.

¿Qué podemos hacer? Esta sería la política de actuación recomendada:

  1. Un primer aviso amistoso. Recordar al cliente a través de una carta, correo electrónico o vía telefónica, que se está pendiente del cobro de la factura en cuestión. En esta parte hay que tener paciencia y no pensar en la mala fe de nuestro cliente, puede que se le haya olvidado, o esté pensando la forma de cómo pagarte en un breve periodo. Simplemente será un recordatorio que las cosas se pueden complicar, y mejor solucionarlo lo antes posible.
  2. Pasando un tiempo prudencial, si el cliente no contesta a nuestra petición habrá que enviarle una notificación (certificado o burofax), para que sea una prueba de que le hemos demandado el pago del impago. En dicha notificación habrá que dejar claro el plazo para el pago y la cantidad debida. Es un requerimiento formal.
  3. En este paso podemos hacer dos cosas:
  • Recurrir a los juzgados; donde podemos hacer que el momento sea mucho más incómodo, ya el estar frente a un juez son palabras mayores y pueden hacer que ya nuestra relación con el cliente desaparezca
  • Contratación de un servicio de cobro de impagos. Estas empresas de cobro de impagos tienen profesionales del sector, tratarán el tema, aconsejándonos y estudiando el problema a fondo, tratando que el tema no llegue a ser lo más incómodo posible, pero con una eficacia a la hora del pago de las facturas. Estas empresas han tenido muy mala fama, por las maneras dudosas de conseguir dinero. Hay que tener cuidado con quién se contrate estos servicios, ya que muchas de ellas no tienen un código deontológico. Pero muchas de ellas cuidan las formas, intentado que no sea incómoda para ninguna parte, e incluso facilitando las futuras relaciones comerciales entre ellas. Un juzgado suele imponer más que una charla o una visita de una persona profesional que entiende estas situaciones.