¿Quién no ha sufrido alguna vez dolores de pie causados por unos zapatos incómodos? , y tras esta situación quién no se ha dicho a sí mismo en más de una ocasión “en la hora que me compré estos zapatos…”

Seguramente la mayoría de ustedes hallan pasado más de una vez por esta situación, y digo más de una vez porque el hombre, como es el único animal que tropieza dos veces en la misma piedra, cae en los mismos errores una y otra vez.

Los médicos y especialistas están cansados de decirnos continuamente que es de vital importancia para la salud en general, que no ya solo de los pies, ir calzados con unos zapatos cómodos y confortables. Pero nosotros no obcecamos en lo contrario, bien por buscar algo más económico, bien por seguir determinadas tendencias… si darnos cuenta de que realmente cuando nos ponemos unos zapatos inadecuados estamos perjudicándonos a nosotros mismos.

Con el ritmo de vida tan acelerado que llevamos actualmente que nos lleva a hacer pasar muchas horas de pie, de aquí para allá, es imprescindible estar cómodos ya que esa actividad constante nos agota, produciéndonos numerosos dolores y malestar que pueden multiplicarse si no llevamos un calzado adecuado, esto es, unos zapatos cómodos para andar, para movernos de un lado a otro, o incluso simplemente para estar sentados, pero que deje respira a nuestros pies y moverse en libertad.

Si llevamos unos zapatos apropiados, cómodos y confortables a los que se adapte el pie a la perfección, evitaremos muchos males como dolores de espalda, problemas de articulaciones, lesiones e incluso también nos libraremos del mal humor que conlleva el dolor de pie.